The Little Archive

2020-Ongoing
Documentary; found footage from LU81 TV Canal 7; archive annotation workshops.

Team: Luisina Pozzo Ardizzi, Rodrigo Caprotti, Manuel Aristarán Organization Partners: Archivo Nacional de la Memoria; Ferrowhite Workshop Museum in Bahía Blanca.
“The Little Archive” is a participatory archive and multimedia art project about memory workers and counter-narratives in Argentina, created with survivors of the state genocide in the 1970s and 1980s. Through previous film research, our team recovered six hours of footage showing the city Bahía Blanca during this period in which state and paramilitary actors ‘disappeared’ and murdered an estimated 30,000 activists.

Despite recent investments in transitional justice measures (e.g. criminal prosecutions, institutions dedicated to truth and memory), initiatives that engage survivors and victims’ families often use them for their stories as “witnesses” or “data sources.” We recognize survivors as memory workers—people able to influence collective memory—and through a mutual design process, we support their capabilities to counter-narrate the past and imagine brighter futures.

Care is central to our methodology and our work is in collaboration with survivors and victims’ families, local activists, and two partner organizations. First, we will annotate and archive this footage in the Archivo Nacional de la Memoria’s public database. Second, we will produce a multimedia art installation and counter-narrative using the archival materials, in partnership with the Ferrowhite Workshop Museum in Bahía Blanca.

Before we decided to pause for our participants’ well-being during the pandemic, we collaborated on shared values in a series of virtual workshops. These values are reflected on our website.


Our Values
1. We sustain memory through diversity.
Collective memory is not owned by a single group; it is influenced by a plurality of community voices. Diversity means that we commit to amplifying voices that have been quieted, disenfranchised, and disempowered by structural powers.

2. We meet people where they are.
We care more about “equitable access” than “public access” because barriers to entry are often quiet and internalized. We commit to doing everything we can to meet individuals where they are. We do not expect people’s undivided and uncompensated attentions; we honor participation at people’s own pace.

3. Those closest to trauma can imagine brighter futures.
Memory is intricately connected to imagination. We believe that people who have survived darkness and cruelty have embodied intuitions about what more just, empathetic, and loving futures must entail. We support and work with the creative agency of survivors to imagine and build transformative futures.

4. Data are never separate from bodies.
Following feminist data values, we care about human beings as bearers of stories, and we do not separate those stories from the body. We resist extractive methods that flatten people as “witnesses,” “research subjects,” or only as valuable as their story is useful. We hold deep respect and compassion for the individual needs, wisdom, and maintenance of human bodies.

5. We resist the cult of expertise.
We recognize that everyone is an expert in their lived experience and that social impact work requires many types of knowledge, not only those sanctioned by educational institutions. We resist perpetuating a social hierarchy that privileges people with professional titles, technical training, and institutional connections. We strive to design where everybody designs.

6. Archives are never complete.
We recognize the history of archives bound up in state control, disciplinary power, and violence. We do not aspire to any notion of a “complete” archive, and we resist desires to accumulate, datafy, and homogeneously represent groups, which we see as rooted in Western capitalist imperialism. We position archives as democratic bodies of knowledge and must necessarily be incomplete.

7. Care protects the future.
Care is an act of futuring because when we care about someone, we nourish their continuation into the future. Infrastructures of care exist on many levels: self, interpersonal, communities, systems. Care is labor that requires presence and noticing, and acts of care are often strong memories. There is no sustainable path towards justice without care.



Resumen
“El Pequeño Archivo” es un proyecto participativo de archivo y arte en Argentina. Nuestro equipo recuperó seis horas de material de archivo en el que se muestra la ciudad de Bahía Blanca, aproximadamente entre los años 1970 y 1976. Imágenes que ilustran principalmente momentos previos a la última dictadura cívico militar argentina.

En las incesantes instancias de justicia transicional, las diferentes iniciativas que involucran a los sobrevivientes y las familias de las víctimas a menudo conciben sus historias como "fuentes de datos". Nuestro proyecto reconoce a los sobrevivientes como trabajadores de la memoria, personas capaces de influir en la memoria colectiva. Nuestro objetivo es acompañar sus capacidades para contrarrestar el pasado e imaginar futuros más luminosos.

Nuestro trabajo se llevará a cabo en una cuidadosa colaboración con los sobrevivientes y las familias de las víctimas, activistas locales, profesionales de la memoria y organizaciones sociales. Uno de los objetivos es lograr que el archivo inédito sea indexado, preservado e ingresado a la base de datos pública del Archivo Nacional de la Memoria. En segundo lugar, tenemos el objetivo de co-crear diferentes proyectos de arte público en la ciudad de Bahía Blanca, utilizando el material recuperado, en asociación con el Museo Taller Ferrowhite.

Nuestros Valores
1. Entendemos a la memoria a través de la diversidad.
La memoria colectiva no es propiedad de un solo grupo; está influenciada por una pluralidad de voces de la comunidad. Nos comprometemos a la diversidad amplificando y dando espacio y lugar a las voces que han sido silenciadas, privadas de derechos y despojadas de poder en el pasado.

2. Proponemos un acceso equitativo a la información.
Nos preocupamos por el “acceso equitativo” más que por el “acceso público” porque las barreras de entrada a menudo son silenciosas e internalizadas. Nos comprometemos a hacer todo lo posible para encontrarnos con las personas allí donde se encuentren, con sus posibilidades y sus limitaciones. No esperamos que las personas que participen, dediquen su tiempo acorde a nuestra necesidad, sino acorde a su propio ritmo.

3. Quienes vivieron de cerca eventos traumáticos del pasado son quienes pueden imaginar un futuro más luminoso.
La memoria está íntimamente relacionada con la imaginación. Creemos que las personas que han sobrevivido a la oscuridad y a la crueldad han encarnado intuiciones sobre lo que debe implicar un futuro más justo, empático y amoroso. Apoyamos y trabajamos con la agencia creativa de los sobrevivientes para imaginar y construir futuros transformadores.

4. Los datos nunca están separados de los cuerpos.
Nos preocupamos por los seres humanos como portadores de historias, y no separamos esas historias de sus cuerpos. Nos resistimos a los métodos extractivos que aplanan a las personas como "testigos", "sujetos de investigación" o solo tan valiosos en tanto su historia es útil. Sentimos un profundo respeto y compasión por las necesidades individuales, la sabiduría y el cuidado integral de las personas.

5. Resistimos el culto a la pericia.
Reconocemos que todo el mundo es experto en su experiencia vivida y que el trabajo de impacto social requiere de muchos tipos de conocimientos. Nos resistimos a perpetuar una jerarquía social que privilegia a las personas con títulos profesionales, formación técnica y conexiones institucionales. Nos esforzamos por diseñar donde todo el mundo diseña.

6. Los archivos nunca están completos.
Reconocemos la historia de los archivos ligados al control estatal, al poder disciplinario y la violencia Institucional. No aspiramos a ninguna noción de archivo “completo” y nos resistimos a los deseos de acumular, reunir datos y representar de manera homogénea a determinados grupos. Posicionamos los archivos como cuerpos democráticos de conocimiento y necesariamente como incompletos.

7. El cuidado protege el futuro.
El cuidado es un acto de futuro porque cuando nos preocupamos por alguien, alimentamos su continuidad en el futuro. Las infraestructuras de atención existen en muchos niveles: propio, interpersonal, comunidades, sistemas. El cuidado es un trabajo que requiere presencia y atención, y los actos de cuidado son a menudo recuerdos significativos.